COVA FOSCA


Ares del Maestre, l’Alt Maestrat
Campañas, 1ª (1975), 2ª (1976), 3ª (1977), 4ª (1978), 5ª (1979), 6ª (1982), 7ª (1999), 8ª (2000).
Dirección, Francesc Gusi (1975-1982), Carme Olària (UJI), 1999, 2000.
 
 

Las diversas campañas de excavaciones oficiales han proporcionado una importante documentación arqueológica, cuyos resultados demuestran incontestablemente su gran importancia y relevancia para el estudio regional de la transición de los grupos cazadores mesolíticos hacia nuevos estadios económicos que determinará la aparición de la domesticación de cierta fauna salvaje (ovinos, cápridos y cánidos) al inicio de la etapa del neolítico, así como la temprana utilización de objetos cerámicos, ya a mediados del sexto milenio (5.500 anE.).

Entrada a la cavidad

La cueva presenta unas regulares dimensiones, 26 m x 10 m x 6 m, habiendo sido utilizada antiguamente como corraliza para ganado menor, lo que modificó sustancialmente el interior de la cavidad. Se encuentra muy próxima de los conjuntos pintados levantino de Racó Molero, Gasulla y Remigia. Entre 1968 y 1970 se realizaron remociones furtivas que llegaron a rebajar y destruir irremediablemente hasta 2 metros de sedimentación estratigráfica; aunque en 1983 la Generalitat procedió a su vallado, nuevamente fue saqueada en 1999.

Detalle de las excavaciones

La ocupación humana del yacimiento se presenta fundamentalmente en tres periodos, Fosca III, II y I. La primera de ellas es fundamentalmente acerámica, correspondiendo a un momento final del mesolítico, situándose cronológicamente entre el 7510±160 y 6930±200 anE. Durante dicha etapa, el lugar estuvo ocupado estacionalmente por reducidos grupos de gentes cazadoras-recolectoras, cuyas presas principales lo constituían conejos y cabras salvajes, además de ciervos, corzos, bóvidos y caballos, así como la recolección de gramíneas y caracoles. Su cultura material estaba formada por una industria lítica en silex (piezas denticuladas, raspadores, laminitas de dorso abrupto, buriles, y pequeños microlitos de forma geométrica), y un modesto ajuar de adorno formado por conchas y caracoles marinos. 

Las dos etapas siguientes son claramente cerámicas y por tanto ya correspondientes al periodo neolítico antiguo. La ocupación humana es permanente; la caza de animales salvajes continua, pero ya se domestican ovejas, cabras y cerdos, además de continuar la recolección de gramíneas, pues no se ha detectado una actividad de cultivo agrícola permanente. Cronológicamente abarca desde el 5690±110 a 5260±70 anE (Fosca II) al 5150±70 anE (Fosca I). La cultura material viene definida por la cerámica adornada con impresiones e incisiones y puntillados a punzón; la industria lítica se compone de raspadores, denticulados, puntas, etc., además de pequeños molinos barquiformes; los objetos en hueso son fundamentalmente punzones; el adorno personal se ha enriquecido con la presencia de brazaletes en piedra marmórea y en pecten.

Bibliografía

OLÀRIA, C. (1988): Cova Fosca. Un asentamiento meso-neolítico de cazadores y pastores en la serranía del Alto Maestrazgo. Monografies de Prehistòria i Arqueologia Castellonenques, 3, 424 pp. SIAP. Diputació. Castelló de la Plana.
OLÀRIA, C. (1999): Noves intervencions arqueològiques als jaciments neolítics del Cingle del Mas Nou i Cova Fosca (Ares del Maestre, l’Alt Maestrat). Quaderns de Prehistoria i Arqueologia de Castelló, 20, pp. 347-350. SIAP. Diputació. Castelló.